Cronología de la historia

Botín y la primera guerra mundial

Botín y la primera guerra mundial

Muchos soldados en la Primera Guerra Mundial intentaron recolectar recuerdos o botines para poder traerlos de vuelta a casa, intercambiarlos por comida y cigarrillos o por un corto período de licencia.

El recuerdo más valioso desde el punto de vista de un soldado aliado era un casco de clavos ceremonial alemán: el Pickelhaube. Ciertos cascos del regimiento alemán eran más preciados que otros y podían ganar para el hombre que adquirió un lugar de licencia. Se sabía que los hombres se aventuraban en 'No-Man's Land' para buscar un Pickelhaube, un ejercicio muy peligroso pero sintomático de cuán apreciados eran esos artículos.

Los aviones derribados también fueron valiosas fuentes de botín. El avión de Manfred von Richthofen se estrelló detrás de las líneas aliadas en 1918 y fue despojado de su motor y equipo en unas pocas horas. Solo quedaba el armazón del avión.

El poeta, Wilfred Owen, envió a casa a su hermano el pañuelo manchado de sangre de un piloto alemán muerto cuyo avión había visto estrellarse. No mucho después, Owen mismo fue asesinado.